¡Oh
dioses del Olimpo!
protegedme
del efímero poder del funcionario
protegedme
de los cantos de sirena del lambiscón
protegedme
del mediocre que ignora su mediocridad
protegedme
del ignorante que ignora su ignorancia
protegedme
del bruto, del terco, del mañoso, del chismoso
protegedme
de ellos y de sus versiones femeninas
¡Oh
dioses del Olimpo!
protegedme
de mí misma
para que no vuelva a caer en las garras
de un Ministerio de Estado
No
me encierren ¡oh dioses! en edificios laberínticos
no
me sienten a la mesa de discusiones vacuas
no
marquen mis horas ni mis estados de ánimo
no
me vistan de razonable ni me etiqueten de licenciada
no
permitan ¡oh dioses del Olimpo!
que esta pobre y desvencijada poeta
pierda sus
últimos alientos
en el mísero abismo de los imbéciles
No comments:
Post a Comment